La Cultura del Agua – algunos consejos

- Ambiente

La Cultura del Agua es la relación que cada cultura establece con el agua: lo que se hace con el agua, en el agua y por el agua

La actual crisis del agua es y será la crisis de la Vida que enfrenta a la sociedad mundial y a cada uno de nosotros a un cambio civilizatorio que tienda a una mayor equidad y sustentabilidad de este recurso vital.

Se pueden considerar buenas prácticas algunas actividades dirigidas a la concienciación de los consumidores de agua como:

– Limitar la utilización de detergentes y otros productos que contribuyen al deterioro de los ecosistemas acuáticos. O usar detergentes sin fosfatos.

Además de los fosfatos, los detergentes tienen en su composición un buen número de ingredientes desconocidos como los tensioactivos, que  surgen sustituyendo a los fosfatos y con idéntica función. Éstos se degradan con bastante facilidad, 3 o 4 semanas, salvo un pequeño porcentaje que es difícilmente degradable (un 5% aproximadamente)

– Un blanqueador especial es el blanqueador óptico o azulete. Éste es un producto contaminante que no se descompone en la naturaleza y cuya única función es hacer ver la ropa más blanca, que no más limpia. Es el reclamo típico de los anuncios televisivos, aquello de «mi detergente lava más blanco»

Si queremos blanquear nuestra ropa ecológicamente, lo mejor es orearla al sol o a la luna, o bien para los más prácticos recurrir a las zeolitas, pequeños cristales blanqueadores que no contaminan el ambiente.

– Usar el agua racionalmente y evitar su desperdicio.

– No debemos dejar las llaves abiertas mientras nos enjabonamos el cuerpo, al lavarnos los dientes,  enjabonamos la ropa u otros elementos.

– Reparar las instalaciones que estén perdiendo agua  y reportar las fugas de agua de la calle y las deficiencias en el suministro. No debemos permitir que algún caño quede goteando, porque con sólo una gotita de agua que caiga por segundo, hemos desperdiciado en un día, 30 litros de agua potable. Una gota permanente y persistente cada segundo desperdicia en un caño 12.500 litros al año.

– Colocar difusores y demás mecanismos de ahorro en los caños, se aprovechará mejor el agua reduciendo su consumo.

– Reducir el volumen de agua que se gasta en el servicio sanitario reutilizando el agua que se juntó del baño, el  lavado de ropa o juntar agua de lluvia por ejemplo.

– No emplear el inodoro como papelera

– A la hora de comprar electrodomésticos hay que tratar de conseguir los de bajo consumo de agua.

– Utilizar la ducha en vez de bañadera: una buena ducha, y no un largo baño, puede ahorrar hasta 7.500 litros al año. ¿Sabíasque en una ducha por ejemplo, el 87 % del agua que consumimos es caliente? Si ahorramos parte del agua que consumimos, estaremos ahorrando energía casi en la misma proporción.

– Lavar el automóvil con balde y no con manguera: 60 frente a los 500 litros respectivamente.

– No utilizar la manguera para lavar los pisos de las veredas y hacerlo la menor cantidad de veces posibles.

– Usar la lavadora con la carga máxima de ropa.

– Evitar arrojar a los desagües cualquier cosa que no sea agua. También debemos tener cuidado con la contaminación al no permitir que la gasolina, los aceites y otros líquidos nocivos se escapen y se mezclen con el agua.

– Consumir productos reciclados o reciclables, ya que en su proceso se ahorra mucha agua.

– Consumir frutas de estación, ecológicas y de la localidad; la producción intensiva supone grandes cantidades de agua para el riego, además de utilizar pesticidas.

– No debemos regar el jardín cuando hace mucho sol, porque de esta manera el agua se evaporará más rápido y las plantas no la aprovecharán. Es mejor regarlas por la tarde o por la noche.

– Usar el agua de lavar la verdura para regar las plantas.

– Escoge plantas autóctonas para tu jardín y macetas, consumen menos agua y dan mucho menos trabajo que las plantas exóticas, además atraen a mariposas y no exigen el uso de productos químicos para su mantenimiento.

– En el jardín o en el huerto, evitar al máximo utilizar plaguicidas y otros elementos químicos.

– Al cocinar, mide bien la cantidad de agua que necesita hervir. Si llena el recipiente más allá de lo necesario se derrochará el líquido sobre la cocina y mediante la evaporación. Si tapa la olla, hervirá más rápido, y recuerde apagar la llama apenas se complete la ebullición.

– El agua, que finalmente hemos utilizado, debe llegar a nuestros desagües -a la red de alcantarillado, en suma- lo más limpia posible y desde luego, mínimamente contaminada. Por más que exista una planta depuradora, no significa que podamos cruzarnos de brazos y que no nos preocupemos de la calidad de nuestras aguas, es decir, que lleguen lo más limpias posibles, ya que cuanto más contaminadas estén nuestras aguas, más complicado será el proceso de depurado y los lodos o fangos a este proceso asociados más complejos de tratar.

El agua es de todos y no es de ninguno

El siglo XX fue el siglo de Tener, Parecer y Competir.
En este siglo debemos privilegiar una Cultura del Ser, Hacer y Compartir.

Lic. Adela Álvarez

Miembro de la Comisión Cambio Climático del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil – Cancillería Argentina

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