CUANDO EL AHORRO DE ENERGÍA IMPACTA EN LA SALUD HUMANA

Las bombillas de bajo consumo fueron impuestas porla ComisiónEuropeaen 2009. No contó tanto el aspecto sanitario ya que no hubo una investigación de gran alcance sobre el tema. Los científicos independientes consultados que forman parte del Consejo Consultivo dela Comisión Europea  dijeron que el mercurio no entrañaba riesgo para la salud. El resultado de los estudios no le fueron presentados ala ComisiónEuropeahasta Mayo de 2010 (después de la prohibición de la lámpara incandescente).

¿Porque se tomó una decisión tan rápido a favor de la bombilla de bajo consumo en contra de la incandescente? Según  Herbert Reul, Eurodiputado de CDU, entrevistado  para un documental sobre el tema (1), fue en el debate sobre el cambio climático. Comenzó en Australia y pronto en todo el mundo se prohibieron las lámparas incandescentes. Alemania no se quedó atrás. Todos se unieron para salvar el mundo. Según el Eurodiputado entrevistado Holger Krahmer ,… “en los debates hay que tener en cuenta de que la protección del medio ambiente no es siempre lo que figura en primer plano, sino que este tipo de decisiones está muy influida por intereses económicos, Apenas se gana dinero con los focos tradicionales, en cambio los márgenes de los focos de bajo consumo son más altos, de allí el interés fundamental de los intereses económicos de esta decisión”.

Actualmente existen tres tipos de bombillos de bajo consumo:

Bombillas halógenas, nacieron para los coches, luego vinieron las llamadas dicroicas y hoy en día existen bombillas de formato convencional pero con esta tecnología, y consumen la tercera parte que la bombillas tradicionales.

Bombillas CFL, (Fluorescentes compactas) gastan unas 10 veces menos, y tienen una mayor vida útil, tienen la misma tecnología que los fluorescentes comunes, contienen mercurio por lo que hay que ser cuidadoso en su uso y manipulación.

Bombillas LED, es la mejor tecnología disponible, no presenta riesgo para la salud, gastan unas 20 veces menos, tienen una vida útil mucho mayor que cualquiera de las otras, su luz es mas cálida y direccional, son bastantes mas caras . “En pocos años –nos aseguraría Pablo Mata responsable del Departamento I+D de New Energy Ways, – la tecnología LED multiplicará sus prestaciones dejando en segundo plano cualquier otra tecnología luminosa debido a su alto rendimiento, larga vida útil (hasta 100.000 horas) y carencia de sustancias tóxicas. Las bombillas LED no emiten además luz infrarroja ni ultravioleta, no parpadean y tienen un consumo estable durante el encendido o apagado siendo por ello las de menor consumo del mercado”.

Desde el comienzo las nuevas lámparas fluorescentes tuvieron sus detractores. El  profesor Eduard Rodríguez Farré, investigador en Fisiología y Farmacología del CSIC (Consejo Superior  de Investigaciones Científicas )-España- durante una entrevista  explica que las bombillas incandescentes podrían haber seguido utilizándose perfectamente, con una mayor durabilidad (que es por lo que en teoría se han retirado), simplemente eliminando de ellas la “caducidad programada” de 1.000 horas de funcionamiento que la industria les incorporaba de fábrica. Es lo que se llama “obsolescencia programada”.

Las bombillas de bajo consumo tipo CFL (fluorescentes compactas) fueron diseñadas para ahorrar energía en beneficio del medio ambiente. Pero no está tan claro que exista un ahorro real. La energía consumida para fabricar una CFL – debido a sus componentes- es mucho mayor que la que se necesita para una bombilla incandescente. Además las CFL emiten menos calor por lo que aunque en un hogar el impacto sea mínimo a gran escala podría suponer tener que aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) al obligar a los sistemas de calefacción de petróleo o gas a funcionar con más frecuencia

Sin embargo, estas bombillas supuestamente. “ecológicas” son una trampa mortal y altamente contaminantes; tan es así, que pueden conllevar serios riesgos para la salud. Si caen al suelo y se rompen, liberan mercurio, una neurotoxina que puede dañar el cerebro, el hígado, los riñones y el sistema nervioso central. Cada bulbo contiene alrededor de 4 mg de mercurio( otros opinan que entre 6 y 8 mg), que ayuda   a convertir la corriente eléctrica en luz.  Aunque esto es apenas suficiente para cubrir la cabeza de un bolígrafo, podría ser perjudicial una vez que se escapa al medio ambiente porque estos metales pesados se acumulan  sin degradarse.

El fantasma del peligroso mercurio también aparece al momento del descarte .En Argentina no existe programa de reciclado una vez que se rompen, por ello es imprescindible no arrojarlas con la basura domiciliaria, hasta que su recolección diferenciada permita tratarlas como un «residuo electrónico», al igual que las pilas y baterías. La solución para evitar que el mercurio quede esparcido sería establecer puntos de recogida para luego reciclar el mercurio que contiene este tipo de bombillas de bajo consumo.

En caso de rotura de una bombilla de bajo consumo o CFL

Las normas de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos en caso de rotura de una bombilla de bajo consumo o CFL son:

Antes de la limpieza:

-Airear la habitación:

-Las personas y animales domésticos deben abandonar de inmediato la habitación sin que nadie camine al salir por la zona de la rotura.

-Abra una ventana y abandone la sala durante 15 minutos o más.

-Apague el sistema central de calefacción-aire acondicionado en caso de que lo haya.

Medidas para reforzar la limpieza de superficies duras:

-Recoja cuidadosamente los trozos de vidrio y polvo usando un papel rígido o cartón y colóquelos en un frasco de vidrio con tapa de metal -por ejemplo, un tarro de conservas- o en una bolsa de plástico sellada.

-Utilice una cinta adhesiva para recoger los restos de los fragmentos de vidrio y polvo más pequeños.

-Limpie el área afectada con toallas de papel húmedo o toallitas húmedas desechables y luego deposítelas en un frasco de vidrio o bolsa de plástico

-Limpie el área afectada con toallas de papel húmedo o toallitas húmedas desechables y luego deposítelas en un frasco de vidrio o bolsa de plástico.

-No use aspiradora o escoba para limpiar la bombilla rota sobre superficies duras.

Pasos de limpieza para alfombras o alfombras:

-Recoja cuidadosamente los fragmentos de vidrio y colóquelos en un frasco de vidrio con tapa de metal -por ejemplo, un tarro de conservas- o en una bolsa de plástico sellada.

-Utilice cinta adhesiva para recoger los restos de los fragmentos de vidrio y polvo más pequeños.

-Si es necesario pasar la aspiradora una vez los materiales visibles han sido retirados pásela por el área donde la bombilla se rompió.

-Retire la bolsa de la aspiradora -vacíe y limpie el filtro además- y ponga ésta o los desechos en una bolsa de plástico sellada

Pasos a seguir para la limpieza de ropa, ropa de cama y otros materiales blandos:

-Si la ropa u otros materiales de la cama entran en contacto directo con el vidrio roto o el polvo de mercurio contenido en el interior de la bombilla debe tirarla. No lave la ropa porque los fragmentos de mercurio en la ropa pueden contaminar la máquina y / o contaminar las aguas residuales.

-Sí puede lavar la ropa y aquellos otros materiales que hayan estado expuestos al vapor de mercurio; por ejemplo, la que llevaba cuando limpió la CFL rota. Pero siempre que las prendas de vestir no hayan entrado en contacto directo con los materiales de la bombilla rota.

-Si los zapatos entran en contacto directo con los vidrios rotos o con el polvo de mercurio contenido en la bombilla límpielos con toallas de papel húmedo o toallitas húmedas desechables. Luego coloque las toallas o paños en un frasco de vidrio o bolsa de plástico para su eliminación.

Eliminación de los materiales de limpieza:

-Coloque de inmediato todos los materiales de limpieza al aire libre en un contenedor de basura o área protegida.

-Lávese bien las manos tras deshacerse de los frascos o bolsas de plástico que contengan los materiales de limpieza.

Un estudio realizado en el estado norteamericano de Maine llevó a la Agencia de Protección de Medio Ambiente estadounidense a modificar sus recomendaciones porque se demostró que en caso de rotura, incluso cuando todas las precauciones son tomadas a la hora de limpiar, las concentraciones de mercurio en la habitación donde una lámpara se rompe permanecen elevadas. Y es así porque el mercurio se adhiere a todo tipo de fibras textiles -alfombras, cortinas, ropa, etc.- que después pueden desprender vapores de mercurio durante mucho tiempo.

Riesgos para la salud

Gary Zörner, un ingeniero químico alemán, experto en sustancias toxicas desde hace años, explica que ante la rotura de un foco de bajo consumo hay que alejarse lo antes posible para que no entre en los pulmones el vapor de mercurio, y desde allí a través de la sangre al cerebro, o que a través de los nervios olfativos  afecte los nervios. Hasta la cantidad más insuficiente de mercurio reduce el coeficiente intelectual. Es una neurotoxina muy severa que también puede dañar gravemente otros órganos, por tanto también el sistema inmunológico. En el caso del mercurio el valor límite debería ser cero.

Los más perjudicados en caso de roturas de estas lámparas son los bebés y niños. Así lo explica el informe Shedding Light on Mercury Risks from CFL Breakage (Arrojando luz sobre los riesgos del mercurio en caso de rotura de las CFL) elaborado por el doctor Edward Groth para The Mercury Policy Project en febrero del 2008 : “Los bebés y niños pequeños –afirma el autor– son más vulnerables a las exposiciones de mercurio en el aire porque su pequeño tamaño corporal y sus tasas de respiración más rápida les hacen inhalar mayores dosis que las que un adulto obtiene de la inhalación de aire con la misma concentración de mercurio. El vapor de mercurio es más pesado que el aire y su concentración en el aire interior tiende a ser más alta cerca del suelo. Los bebés y niños pequeños gatean, se sientan, caminan, juegan y respiran sobre o cerca del suelo por lo que pueden estar más expuestos a los vapores de mercurio tras la ruptura de una CFL”.

Quizás ilustre mejor el siguiente  ejemplo: Joachim Mutter,  Experto en Medicina Medioambiental en Alemania, nos cuenta cuando trató a un niño en cuya habitación se había roto una bombilla de bajo consumo. “El niño ya estaba enfermo y los padres no sabían nada acerca de los riesgos del vapor de mercurio. La habitación no se ventiló y los cristales simplemente fueron tirados al cubo de la basura. El niño siguió durmiendo en su dormitorio. En la primera semana le salió una erupción en la piel y la segunda se le cayó el pelo, además tuvo descomposición, estaba muy nervioso y temblaba, tenía leves rasgos autistas, no mostraba interés por nada , estaba cansado y tenía que dormir todo el tiempo. Ya no tenía tanta energía como antes. Ahora, después de un largo tratamiento el niño se encuentra mejor”.

Según el toxicólogo David Ray, de la Universidadde Nottingham, citado por la BBC, una bombilla de baja energía tiene entre 6 y 8 miligramos de mercurio, cantidad que es por sí «muy pequeña». El peligro estriba en su acumulación en el cuerpo y especialmente en el cerebro por exposición repetida a ese metal.

Las bombillas se etiquetan como “seguras” siempre y cuando el vidrio se mantenga intacto. El peligro viene si las lámparas están agrietados, rotas o no se desechan adecuadamente haciendo que el polvo tóxico se extienda en el aire. Una sola una bombilla fluorescente contiene suficiente mercurio como para contaminar 6.000 litros de agua y en los seres humanos para poner en peligro el funcionamiento motor, la capacidad cognitiva y la estabilidad emocional.

Electricidad sucia

“La promoción que se está haciendo de estas bombillas –nos diría Enrique Pérez, presidente de Arca Ibérica-es sencillamente irresponsable. Las presentan como una posible solución para el problema del calentamiento global y lo que están consiguiendo es generar o contribuir a uno mayor: el de la hipercontaminación por campos electromagnéticos.

La electricidad sucia es un contaminante ubicuo –afirma Magda Havas, investigadora canadiense que ha estudiado profundamente la problemática de las CFL-. Fluye a lo largo de los cables y se irradia desde ellos”. Es decir, como estas altas frecuencias viajan a lo largo del tendido de nuestro hogar, oficina o escuela las personas no sólo quedan expuestas por su cercanía sino que pueden también resultar afectadas estando en otras habitaciones.

En un informe titulado Environmental and Health Concerns Associated with Compact Fluorescent Lights (Problemas medioambientales y de salud asociados con las CFL) que presentaron al Auditor General de Canadá en Junio del 2008 los doctores Magda Havas y Thomas C. Hutchinson -de la Universidad Trent(Canadá)- entre otras muchas consideraciones relacionadas con los problemas de las CFL abordaron también el problema menos conocido de la electricidad sucia. “Se ha demostrado que la electricidad sucia –afirman– afecta negativamente a la salud humana.”

Un estudio reciente sobre cáncer -A New Electromagnetic Exposure Metric: High Frequency Voltage Transients Associated With Increased Cancer Incidence in Teachers in a California School- efectuado en una escuela de California asoció un mayor riesgo de cáncer entre los docentes a la electricidad sucia. Los maestros que enseñaban en las aulas donde existía electricidad sucia por encima de 113 KHz tuvieron un aumento de riesgo de cáncer de 5 veces (riesgo relativo 5,1) estadísticamente significativo. Los maestros que no enseñaban en esas aulas tenían un riesgo de 1,8. Las bombillas CFL generan cerca de 300 unidades de electricidad sucia”. Por lo que concluirían: “Es evidente que una casa llena de bombillas de este tipo podría tener graves consecuencias para la salud”.

El vapor de mercurio existente en las CFL, al ser excitado eléctricamente, emite radiación ultravioleta que al interactuar con las sustancias químicas del interior de la bombilla genera luz. Según Philippe Laroche -responsable de Relaciones con los Medios del Ministerio de Sanidad canadiense- las CFL, a diferencia de las lámparas de tubos fluorescentes, no tienen difusores para filtrar la radiación ultravioleta. “Por tanto –afirmaría– puede haber problemas de sensibilidad cutánea, especialmente en personas con determinadas enfermedades de la piel”.

La BBC contó hace poco tiempo el caso de Adrian Nielsen, un varón de 63 años que poco después de instalar bombillas CFL en su casa comenzó a tener problemas en los ojos. Neisen se había operado en el 2000 con láser para solucionar sus problemas de visión y nunca más había vuelto a tener problemas hasta que decidió cambiar las bombillas de su domicilio. Los ojos enrojecieron, su parpadeo era constante y las molestias –los sentía como si estuvieran llenos de arena- se volvieron insoportables. Primero le diagnosticaron algún tipo raro de conjuntivitis y después ojos secos pero ningún medico consiguió curarle. La irritación se prolongó hasta que comenzaron sus vacaciones y se fue a Creta. Allí sus ojos sanaron… pero al volver a casa el problema reapareció. No fue sin embargo consciente de la causa de lo que le pasaba hasta que leyó en un periódico la historia de una mujer que había solucionado sus mismos problemas ¡cambiando de nuevo en casa las bombillas CFL por las antiguas incandescentes! Así que hizo lo mismo y sus problemas terminaron.. “Yo no había pensado que podía ser la luz –declaró Neisen-. Desde entonces me fijo de los lugares en donde las tienen. En el bar las tienen y si estoy en él una hora comienzan los problemas en mis ojos. He ido a las empresas donde tienen esta nueva iluminación y mientras esperaba sentado todo comenzaba de nuevo y de repente. Creo que el problema tiene que ver con el pulso que sale de la luz fluorescente”.

Y también pueden provocar migrañas. La Migraine Action Association afirma que es a causa del parpadeo aunque éste sea imperceptible para la vista. Las bombillas incandescentes, en cambio, funcionan a una frecuencia de red de 50 Hertz y no generan centelleos o parpadeos. La luz se mantiene constante, continua y natural. El filamento es demasiado pesado como para reaccionar a la frecuencia de la red. Tarda un rato en apagarse y, por consiguiente, se evita el parpadeo. Por el contrario, en los tubos fluorescentes el material del interior del tubo no es nada pesado y reacciona constantemente a la frecuencia apagándose y encendiéndose; parpadea y centellea como en una discoteca. Y eso puede producir reacciones neurológicas. De hecho los expertos avisan que personas con tendencia a la epilepsia pueden tener síntomas parecidos a los de un ataque. Y los fabricantes lo saben porque precisamente para intentar evitar que eso se produjera colocaron en las CFL conmutadores electrónicos que al mismo tiempo que aumentan la frecuencia debieran acabar con los centelleos. Sin embargo lo que parece haberse conseguido es impedir su detección visual, no el hecho de que se produzcan. El biólogo de construcción e ingeniero Norbert Honisch afirma que sigue produciéndose el parpadeo. Simplemente no se ve porque son procesos tan rápidos que no se pueden visualizar pero el parpadeo sigue existiendo e irritando biológicamente. Y los síntomas descritos para otros tubos fluorescentes pueden acabar siendo comunes para las CFL: presión en la cabeza, mareos, malestar en general, debilidad, temblores, nerviosismo, miedo, sensación de frío, daños neurológicos, hipoglucemia…
También existen serias sospechas de que esas radiaciones y su centelleo -producto de las altas frecuencias generadas- puede provocar, fatiga, confusión, vértigo, zumbido en los oídos, alteraciones en el sueño ,problemas en los ojos, náuseas e irritaciones de la piel además de agravar la sintomatología de las personas sensibles a los campos electromagnéticos. Que son cada vez más.

“La bombilla CFL –nos aseguraría Pablo Mata, responsable del Departamento I+D de New Energy Ways- necesita para su correcto funcionamiento producir una señal con una frecuencia que puede superar los 50.000 Hz. Es decir, más de 1.000 veces la frecuencia de la red eléctrica. El hecho de que una bombilla CFL genere frecuencias 1.000 veces superiores a los 50 Hz de nuestra red supone que los límites de referencia establecidos para 50 Hz por la International Commission on Non Ionizing Radiation Protection (INCIRP) ya no van a ser los únicos aplicables para la bombilla CFL porque a 50.000 Hz de frecuencia la perturbación que recibimos en nuestro organismo es más intensa que a 50 Hz”.

Y para colmo de males la calidad de la luz de las CFL es mala. Muy mala. El espectro de luz, es decir, el reparto de los diferentes pigmentos es muy deficiente en los minitubos fluorescentes.

Según el profesor John Hawk, portavoz de la Fundación DermatológicaBritánica, las nuevas bombillas pueden causarles problemas a las personas de piel sensitiva a la luz, muchas de las cuales no pueden pasar ya mucho tiempo en lugares iluminados con lámpara fluorescentes, como hospitales y fábricas.

«La luz fluorescente parece tener alguna característica ionizante que afecta al aire que las rodea, y esto a su vez tiene repercusiones para un determinado número de personas», afirma Hawk.

La emisión de radiación ultravioleta es uno de los temas controvertidos que acompañan a las lámparas bajo consumo. Andreas Kirchner , de la FederaciónAlemanade Ingenieros, dijo “Se produce contaminación eléctrica en torno a las bombillas”.”Yo, por lo tanto, las uso sólo de forma residual. No deberían ser usadas en áreas sin ventilación y definitivamente no en la proximidad de la cabeza” . Si se la usa como lámpara de mesa para trabajar crea un entorno negativo desde el punto de vista biológico. Causa disfunciones neurológicas, hormonales o celulares. En definitiva todos los aspectos que pueden ser afectados por radiaciones electromagnéticas.

Según Wolfang Maes Biólogo, experto en Biología dela Construccióny Analítica Ambiental, advierte  dónde están las sustancias tóxicas, si salen del zócalo o del cristal . Aparentemente salen de grietas del zócalo de la lámpara cuando la lámpara se calienta, igualmente de las grietas del cuerpo de cristal. También la contaminación electromagnética es muy superior a las emitidas por las viejas lámparas. En Alemania el valor límite para los puestos de trabajo con computadoras es de un voltio por metro, con lo cual la intensidad de la bombilla es 42 veces superior. También las hay de 70 voltios por metro..

El último informe sobre el tema por Abraham Haim, un profesor de biología de la Universidadde Haifa en Israel, dice que las bombillas resultan en tasas de cáncer de pecho mayores si son usadas por la noche.
El profesor dijo que la luz más azulada de las CFL parece luz diurna, lo cual interrumpe la producción de una hormona como la melatonina mucho más que las bombillas de filamento, que producen una luz más amarillenta.
Quienes deberán tomar recaudos son las personas con diagnósticos previos.«Hay un grupo de enfermedades foto agravadas que la luz empeora. Algunas son raras, o más comunes como erupciones o urticarias. Otras que surgen con la ingesta de medicamentos y hay otras genéticas. La clásica es el lupus. Estos pacientes deben tener cuidado a exposiciones muy cercanas o por un tiempo demasiado prolongado». 

Enla Argentina, mediante legislaciones nacionales se ha impuesto, el uso de focos de bajo consumo (CFL) de manera obligatoria prohibiendo la venta de bombillas de filamento. O sea que el uso de lámparas de bajo consumo es casi única opción si alguien quiere iluminar su propia casa y resulta muy difícil encontrar en los comercios otros focos de bajo consumo que no sean CFL.

Contaminantes que liberan las lámparas encendidas

Los científicos aseguran que algunos químicos carcinogénicos son liberados cuando las bombillas de bajo consumo son encendidas y alertan  que las bombillas no deberían ser encendidas por períodos muy largos, particularmente cerca de la cabeza de una persona, dado que emiten materiales venenosos cuando son encendidas. También  advierten de que las bombillas no deberían ser encendidas por períodos muy largos, particularmente cerca de la cabeza de una persona, dado que emiten materiales venenosos cuando son encendidas por la liberación de sustancias como el

Fenol, un ácido ligeramente tóxico sólido blanco cristalino, que se obtiene a partir de carbón, el alquitrán y sustancias químicas utilizadas en la fabricación .

Naftaleno, un compuesto volátil cristalino blanco, producido por la destilación de alquitrán de hulla, que se utiliza en las bolas de naftalina y como materia prima para la fabricación de productos químicos.
Estireno, un hidrocarburo líquido insaturados, que se obtiene como un subproducto del petróleo.

Existen pruebas que demuestran que, por lo general, la luz azul puede agravar las enfermedades retinianas en pacientes susceptibles.

En la fabricación de las lámparas se utiliza también una treinta piezas hechas con  silicio, fósforo , aluminio. Cada vez que se desecha una lámpara de bajo consumo también se desecha muchas piezas electrónicas. La mayor parte se exportan del extremo oriente, sobre todo de China. Según informes algunos trabajadores de algunos centros de producción han sufrido envenenamiento por mercurio. En un video clandestino se muestra a los trabajadores sin la protección adecuada, sin mascarillas

El descubrimiento es de gravedad y los estudios debieran ser tomados con cuidado dado que atañen a buena parte de la población del planeta, porque mediante legislaciones nacionales se ha impuesto el uso de focos de bajo consumo (CFL) de manera obligatoria prohibiendo la venta de bombillas de filamento. Mientras tanto no se perciben cambios en la matriz de consumo en oficinas públicas, vidrieras ,  iglesias , industrias, sistema de alumbrado público etc.

Recomendamos ver el documental de la ZDF(y después traducido al Español por la Deutshce Welle) con reportaje de Alexandra Pfeil, en una producción de Spiegel TV GMBH, donde  se revela el lado oscuro y muy contaminante de las bombillas fluorescentes o «ecológicas».
(1)”Luz Tóxica El peligro de las bombillas de bajo consumo”

http://www.youtube.com/watch?v=xK2Xwf5HOIk&feature=player_embedded

Este informe tiene como objetivo alertar a todas las personas del mundo sobre los ataques que estamos recibiendo a nuestra Salud diariamente y también acerca de los recursos con los que contamos para poder defendernos de estos ataques. También alentamos que investiguen por su cuenta.

Adela Álvarez- Humberto Nadal

Ecosalud

1 de Marzo 2013

Fuentes:

Información acerca de los peligros del Mercurio en el cuerpo:http://www.greenfacts.org/es/mercurio…

Luz Tóxica El peligro de las bombillas de bajo consumo”

http://www.youtube.com/watch?v=xK2Xwf5HOIk&feature=player_embedded

http://en.wikipedia.org/wiki/Phenol

http://en.wikipedia.org/wiki/Naphthanol

http://en.wikipedia.org/wiki/Styrene

Las llamadas “bombillas de bajo consumo” son peligrosas para la saludDSALUDhttp://chemtrailsevilla.wordpress.com/2010/03/31/las-llamadas-%E2%80%9Cbombillas-de-bajo-consumo%E2%80%9D-son-peligrosas-para-la-salud/

http://vida-alcalina.blogspot.com.ar/search/label/Lamparas%20Bajo%20consumo

 

 

 

 

 

Lic. Adela Álvarez

Miembro de la Comisión Cambio Climático del Consejo Consultivo de la Sociedad Civil – Cancillería Argentina

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