Reflexiones en el Día de la Energía

- Calendario Ambiental

La energía ha sido siempre esencial para la humanidad, es el componente crucial de nuestra civilización que permite a la gente convertir los recursos materiales en bienes y servicios útiles.

Desde 1949 se instituyó el 14 de febrero como «Día Nacional del Agua y la Energía Eléctrica». Eso fue así hasta que en 1973 mediante el Decreto N° 2481 se estableció que Día Nacional del Agua se celebre el 31 de marzo.

La Historia nos muestra que la cuantía de la energía exosomática estuvo muy restringida: tiro de animales, viento (molinos), ruedas hidráulicas y unos pocos artilugios más.

En 1705 Thomas Newcomen fabricó la primera máquina de vapor. Transcurrieron 70 años hasta que James Watt la transformó en una eficacísima fuente de trabajo, posibilitando el uso de la energía como movimiento, fuerza, presión, etcétera. Cuando, hacia finales de la 2ª Guerra Mundial, el carbón se fue sustituyendo por el petróleo, comenzó una nueva era energética diversificada al añadirse otras posibilidades de obtención de energía: hidroeléctrica, térmica convencional y nuclear.

En el pasado medio siglo la Humanidad ha asistido a un despliegue energético impresionante, aunque desigual e injusto para la mayoría de los humanos. La energía fósil (carbón, gas natural y petróleo, de uso intensivo y crecimiento ilimitado durante el siglo XX) y la energía nuclear es, por así decirlo, la herramienta del capitalismo para afianzar su dominio y expoliar a la humanidad y sus recursos sin tasa ni medida con efectos, a veces muy nocivos, sobre nuestro medio ambiente.

Por ello, desde los ’80 comenzó a adquirirse una fuerte conciencia de que todas las fuentes de energía llevan aparejados unos elevados costes sociales y medioambientales. En los procesos de conversión en energía, transporte y su posterior consumo generan residuos que contaminan gravemente el medio ambiente.

Los patrones actuales de producción y de consumo de electricidad son demoledores: elevan el nivel de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que acrecientan el calentamiento global, por lo que surgen numerosas preocupaciones e interrogantes relacionadas con el uso adecuado de la energía y, como consecuencia, tener que contraponer esos costes con su indispensable concurso en los procesos de desarrollo.

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