Día mundial de la leche Cuando el daño a la salud va acompañada de desinformación

- Calendario Ambiental

En la actualidad, casi nadie puede consumir leche en estado natural, y todos los productos lácteos que existen en el mercado han sido sometidos a diversos procesos de conservación y transformación.

Los procesos de esterilización (pasteurización, UHT, etc.) se nos han vendido como una medida de seguridad para el consumidor, para eliminar todos los gérmenes. En realidad, estos procesos no «higienizan» la leche (continúa igual de sucia, con pus, sangre, antibióticos, hormonas), pero transforman sus cualidades convirtiéndola en un producto «muerto». Al estar muerta, lo que sí se consigue es hacerla menos perecedera, es decir, que dure en los almacenes durante muchos meses, evitando pérdidas económicas. La máxima expresión de esto es separarla en sus ingredientes o transformarla en leche en polvo. Pero los procesos de esterilización, basados en calor, alteran las sustancias nutritivas (proteínas, vitaminas, enzimas…), y junto con los aditivos que se incorporan, sólo consiguen agravar los problemas.

Por otro lado, la industria láctea está constantemente renovando sus líneas de productos e intentando captar nuevos mercados, aplicando agresivas técnicas publicitarias. Entre los productos lácteos de consumo, existe una amplísima gama. Es curioso observar cómo han ido intentando salvar los problemas que acarrean haciendo modificaciones para que «se adapten a las necesidades nutricionales de cada individuo» añadiendo vitaminas, omega 3, desnatando o semidesnatando llegando a un producto que es un «brebaje industrial» que nada tiene que ver con el producto «natural» original y sus supuestas virtudes.

Como resultado de  la rigurosa investigación  de numerosos organismos y Universidades en los últimos años  cabe mencionar el relacionado con el más extenso y amplio informe científico que relaciona la dieta, la salud y el ambiente cuyas conclusiones son apabullantes.

El “Estudio de Nutrición Cornell-Oxford-China”, conocido como Proyecto China por haber sido realizado en China continental y Taiwan, es un estudio masivo sobre más de 10.000 familias diseñado para estudiar la dieta, el estilo de vida y las enfermedades a lo ancho de las lejanas áreas rurales de China.      Mediante la investigación simultánea de más enfermedades y más características dietéticas que ningún otro estudio hasta la fecha, el proyecto ha generado la base de datos más completa del mundo sobre las múltiples causas de la enfermedad y reúne más de 8.000 datos estadísticos que relacionan los diversos factores dietéticos con la enfermedad. En este estudio se observó que los chinos (que tradicionalmente no han consumido lácteos y en general su ingesta de calcio es baja), presentan un riesgo muy inferior de osteoporosis, y las fracturas de cadera allí son poco frecuentes.

El Doctor en Ciencias T. Colin Campbell, profesor emérito de bioquímica en Cornell University, EUA. que por más de 40 años ha estado en el frente de la investigación de la nutrición, es el director del proyecto entre China, Oxford y Cornell sobre dieta y salud. Su  libro “Estudio de China”, donde participa también su hijo,  es un revelador documento donde expone las conclusiones de más de dos décadas de estudio sobre los efectos que la alimentación, en especial el consumo de proteínas animales, tienen sobre la salud y detalla además la relación entre la nutrición y las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer .Esta exitosa obra, que fue publicada por primera vez en 2005, advertía del daño que los grupos de presión, las instituciones gubernamentales y algunos científicos malintencionados estaban causando en la salud de los norteamericanos. El diario New York Times ha descrito al estudio (La dieta y el Proyecto de Salud China-Oxford-Cornell) como “el estudio más completo que se ha llevado a cabo sobre la relación entre alimentación y riesgo de desarrollar una enfermedad”.

“Tras una larga carrera en la investigación y en la política, decidí dar un paso y salir del sistema”, comenta el Dr. Campbell. “He decidido desvelar por qué los norteamericanos están tan confundidos: como contribuyente que paga las facturas de la investigación y la política sanitaria en EEUU, mereces saber que la mayoría de los conceptos básicos que se te han enseñado sobre los alimentos, la salud y las enfermedades son erróneos”… “No propongo nada más que una redefinición de lo que creemos que es una buena alimentación. Tienes que conocer la verdad sobre los alimentos y cómo una alimentación correcta puede salvarte la vida”.

Anteriormente, en su carrera como investigador en diversas instituciones de prestigio, el Dr. Campbell había trabajado en campañas de promoción de la salud que recomendaban un mayor consumo de carne, leche y huevos, “proteína animal de alta calidad… era la secuela obvia de mi anterior vida en la granja, así que estaba tan contento creyendo que la dieta americana era la mejor del mundo”.

Más adelante, cuando ocupaba un cargo de investigación en un proyecto en Filipinas trabajó con niños desnutridos. El proyecto se convirtió en un trabajo de investigación para el Dr. Campbell, que quería descubrir por qué tantos niños filipinos eran diagnosticados con cáncer de hígado, una enfermedad predominantemente de adultos. El objetivo principal del proyecto era asegurarse de que los niños ingerían la mayor cantidad posible de proteínas animales. “Sin embargo, en este proyecto descubrí un oscuro secreto. Los niños cuya dieta tenía un alto contenido en proteínas eran los que más probabilidades tenían de sufrir cáncer”. De este modo, Colin Campbell comenzó a analizar otros informes del mundo entero que mostraban resultados similares a los de su investigación en Filipinas.

“Por aquel entonces era casi una herejía afirmar que la proteína no era saludable”. A pesar de ello, comenzó un estudio en profundidad sobre el papel de la alimentación, en especial del consumo de proteínas, en enfermedades como el cáncer.

Los descubrimientos son los siguientes: “la gente que comía más alimentos de origen animal padecían más enfermedades crónicas… La gente que comía más alimentos de origen vegetal eran los más saludables y no solían sufrir enfermedades crónicas. No podíamos ignorar estos resultados”, afirma Dr. Campbell.

Contrariamente a lo que se difunde  sobre el gran aporte de calcio, dicen los científicos en este estudio que “ los altos consumos proteicos provocan pérdida de calcio por la orina. Las dietas ricas en proteína – especialmente proteína de origen animal – pueden provocar que el cuerpo excrete más calcio del que ingiere. Por ejemplo, una persona que coma142 gramosde proteína al día – lo que hacen algunos americanos – excretará el doble de calcio por la orina que una persona que tome la más moderada cifra de47 gramos. Debido a que nuestro organismo necesita calcio para regular funciones muy diversas, tales como el funcionamiento de músculos y nervios, el déficit causado por el exceso proteico obliga al organismo a retirar más calcio de nuestros «bancos» principales de reserva – nuestros huesos, que se vuelven cada vez más frágiles a medida que el calcio es retirado de ellos”.

El Estudio de China corta de raíz la desinformación y propone una reflexión a quienes sufren cáncer, diabetes, enfermedades cardiovasculares, obesidad… así como a aquellos preocupados por los efectos de la edad, lanzando una seria advertencia a los seguidores de las dietas milagro. Esto es un aporte concreto para  los consumidores que son bombardeados con mensajes que les confunden sobre la salud y la nutrición; el mercado está inundado de obras muy populares que sugieren los hábitos alimenticios más dispares.

Para reforzar estos conceptos se difunde también la opinión de un grupo estadounidense de médicos independientes, el PCRM (Comité de Médicos por una Medicina Responsable), que aporta 8 grandes razones basadas en estudios científicos para eliminar los lácteos de la dieta y  que coinciden con los conceptos del Proyecto China . Para ellos la leche no es recomendada ni necesaria ya que los riesgos de salud derivados del consumo de leche son máximos para los bebés menores de un año, en quienes la leche entera de vaca puede contribuir a deficiencias de diversos nutrientes, como hierro, ácidos grasos esenciales y vitamina E.

Paradójicamente, un problema muy relacionado con los lácteos es la osteoporosis (pérdida de densidad de los huesos). Refuerza esta visión el Estudio de Salud de Enfermeras de Harvard, que siguió a más de 75.000 mujeres durante 12 años, mostró que el aumento del consumo de leche no tiene un efecto protector sobre el riesgo de fracturas. De hecho, el consumo superior de calcio procedente de los lácteos estaba asociado a un mayor riesgo de fracturas.

Los productos derivados de la leche de vaca son muy bajos en hierro , contienen sólo un décimo de miligramo (mg) por cada ración de8 onzas. Para obtenerla Cantidad Diaria Recomendada en los EE.UU. de 15 mg de hierro, un bebé debería tomar más de31 cuartos de galón(1,136 l) de leche al día. La leche puede también provocar hemorragias en el tracto intestinal, que, con el tiempo, reducen las reservas de hierro del organismo. Los investigadores especulan que estas hemorragias pueden ser una reacción a las proteínas presentes en la leche . La pasteurización no elimina el problema. Unos investigadores dela Universidadde Iowa publicaron enla Revistade Pediatría que “en una gran proporción de bebés, el consumo de leche de vaca provoca un aumento sustancial de la pérdida de hemoglobina. Algunos bebés son primorosamente sensibles a la leche de vaca y pueden perder grandes cantidades de sangre”.

Aunque la preocupación es mayor para los niños en su primer año de vida, también hay inquietudes relacionadas con el consumo de leche en niños más mayores y algunos problemas asociados con fórmulas a base de leche de vaca.

        Diversos informes relacionan la diabetes dependiente de insulina con una proteína específica de los productos lácteos.  A esta conclusión llegan también los del Proyecto China antes mencionado Este tipo de diabetes normalmente empieza en la niñez. Es una causa destacada de ceguera y contribuye a enfermedades cardíacas, daños renales, y amputaciones debidas a una circulación pobre.

Estudios realizados en distintos países muestran una fuerte correlación entre el uso de productos lácteos y la incidencia de diabetes . Un informe del New England Journal of Medicine  reafirma sustancialmente la antigua teoría de que las proteínas de la leche de vaca estimulan la producción de anticuerpos  que, a su vez, destruyen las células productoras de insulina del páncreas . En el nuevo informe, investigadores de Canadá y Finlandia encontraron mayores niveles de anticuerpos de un fragmento específico de una proteína de la leche de vaca, llamada albúmina del suero bovino, en el 100% de los 142 niños diabéticos que estudiaron en el momento de diagnosticarles la enfermedad. Los niños no diabéticos puede que posean tales anticuerpos, pero a niveles muy inferiores. La evidencia sugiere que la combinación de una predisposición genética y la exposición a la leche de vaca es la principal causa de la forma infantil de diabetes, aunque no hay modo de determinar qué niños están genéticamente predispuestos. Los anticuerpos pueden formarse aparentemente en respuesta a cantidad incluso pequeñas de productos lácteos, incluidas las fórmulas infantiles.

La destrucción de las células pancreáticas sucede gradualmente, especialmente tras las infecciones, que hacen que las proteínas celulares queden expuestas a los daños de los anticuerpos. La diabetes se hace patente cuando del 80 al 90 % de las células beta productoras de insulina quedan destruidas.

Las proteínas de la leche también se encuentran entre las causas más frecuentes de alergias alimentarias. A menudo, la causa de los síntomas no es identificada durante importantes períodos de tiempo.

        La leche contiene contaminantes frecuentes, desde pesticidas a medicamentos. Se ha observado que alrededor de un tercio de los productos lácteos están contaminados con indicios de antibióticos. El contenido de vitamina D de la leche ha sido mal regulado. Pruebas sobre 42 muestras de leche encontraron que sólo el 12% estaban entre el rango esperado de contenido de vitamina D. Las pruebas sobre 10 muestras de leches infantiles revelaron que 7 contenían más del doble de vitamina D que la cantidad indicada en la etiqueta, y una de ellas tenía más de 4 veces dicha cantidad La vitamina D es tóxica en sobredosis .

En Argentina el Dr. Jorge Esteves, oncólogo naturista dice que los lácteos pueden producir más de 100 enfermedades. Para más información http://www.holisticamente.com.ar/

En este video de youtube la RevistaDiscoverySalud resume magníficamente ciertos aspectos del impacto en la salud del consumo de lácteos: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=j6kGHCvRlU4

Para concluir los lácteos ofrecen un falso sentimiento de seguridad para aquellos preocupados por la osteoporosis. El calcio es sólo uno de los muchos factores que afectan al hueso. Otros factores son las hormonas, el fósforo, el boro, el ejercicio, el tabaco, el alcohol y los medicamentos .Las proteínas son también importantes en el equilibrio cálcico. Las dietas ricas en proteínas, particularmente proteínas animales, fomentan la pérdida de calcio.

No existe ninguna necesidad nutricional de productos lácteos, y hay serios problemas que pueden acarrear sus proteínas, azúcar, grasa y contaminantes. Por consiguiente, ofrecemos las siguientes recomendaciones:

La lactancia materna es el método preferente para la alimentación infantil. Como recomiendala Academia Americanade Pediatría, no debería darse leche entera de vaca a los bebés menores de un año. Pero según la información lograda,  no es buena para ninguna edad.

La leche de vaca no debería ser obligatoria o recomendada en las pautas gubernamentales. Los programas del gobierno, tales como los de comidas escolares, deberían ser consecuentes con estas recomendaciones y los padres deberían estar alerta sobre los riesgos potenciales para sus hijos derivados del consumo de leche de vaca.

En resumen, cualquier persona que se preocupe por la salud debe plantearse la cuestión de si el consumo de productos lácteos es realmente indispensable. Existen muchos indicios para pensar que en realidad pueden acarrear problemas de salud. La leche y demás lácteos no son necesarios en la dieta, y tenemos formas de reemplazarlos por otros alimentos más saludables. Así pues, ¿por qué seguir consumiéndolos? Una dieta sin lácteos puede cubrir todas las necesidades nutritivas -y sin riesgos para la salud.

 

Lic. Adela Álvarez- Humberto Nadal

Ecosalud- Tucumán- Argentina

Año 2012

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