Fundamentos de ayer y de hoy en el Día de la Industria

En el medio de una economía sumamente artesanal y básica, aquellos primeros pobladores tuvieron la fortaleza necesaria para, desde un primer momento y superada la etapa inicial de subsistencia, pensar en las bondades de una economía autosuficiente, en generar una producción que excediera su propio consumo y el del mercado interno y en poder abrir nuevos mercados con los excedentes de sus manufacturas. En ese marco nace   la primera exportación

Hay que ubicarse en el contexto de la historia para comprender las enormes dificultades que afrontaron los visionarios de entonces. Las normas restrictivas del comercio hispano no eran sencillas de superar, y las dificultades que imponían las largas distancias hacían de cada empresa una gesta difícil, pues los obrajes, telares y diversos parajes de producción textil se encontraban fundamentalmente en Tucumán y Santiago del Estero, donde se cultivaba el algodón, y las largas distancias por recorrer hacía que los traslados hacia el puerto de Buenos Aires fueran difíciles y costosos.

Eran otros tiempos y otros los objetivos aunque algunas cosas no cambian. Para su desarrollo, la industria necesita materias primas y maquinarias y equipos para transformarlas. Es hacia finales del siglo XVIII, y durante el siglo XIX, cuando el proceso de transformación de los recursos de la naturaleza sufre un cambio radical, que se conoce como revolución industrial, con la cual el capitalismo adquiere una nueva dimensión, y la transformación de la naturaleza alcanza límites insospechados hasta entonces.

Una nueva estructura económica, y la destrucción de la sociedad tradicional, garantizaron la disponibilidad de suficiente fuerza de trabajo asalariada y voluntaria. La industria fue el motor de la economía desde el siglo XIX y, hastala Segunda GuerraMundial, la industria era el sector económico que más aportaba al Producto Interior Bruto (PIB), y el que más mano de obra ocupaba.

Con el crecimiento de la industria y de la agricultura industrial durante el siglo  20,  y como parte de diferentes procesos de producción, comienza a liberarse al ambiente una enorme cantidad de sustancias tóxicas al ambiente que hipotecan desde entonces la salud de las personas y de las generaciones por venir. En la actualidad los productos químicos se han vuelto parte de nuestra vida diaria. Cada persona de este planeta lleva productos tóxicos en su cuerpo . Son artificiales y algunos de estos productos químicos permanecen en el medio ambiente  por largo tiempo. Este es solo uno de los aspectos a tener en cuenta en este modelo de producción.

Pero cuando hablamos de Industria implica referirnos a distintos aspectos.Siglos después, en un país que llegó a ser considerado «el granero del mundo» por su capacidad de producción agrícola, la industria nacional sigue generando trabajo, pero varios de sus actuales modos de producción unido al crecimiento e influencia de  feudos económicos privados es tan grande,  que  influye sobre la economía y las políticas de desarrollo (incluidas las políticas de salud) para satisfacer su hambre de ganancias, entrando en conflicto con el interés público y comprometer la salud.

Nos estamos refiriendo al poder de las corporaciones que ha alcanzado dimensiones mundiales, la mayoría de las veces a costa de situar el lucro privado antes que el bien común. Estos poderosos grupos de influencia  forman  parte de un modelo de desarrollo mundial orientado al mercado: el denominado sistema mundial neoliberal, con su tendencia a liberalizar el comercio internacional y a defender la búsqueda desenfrenada del crecimiento económico injusto que, según la opinión de muchos críticos , perpetua la pobreza mundial, el deterioro del medio ambiente y la falta de salud

Por eso cuando se habla de industria es necesario mencionar también aquellas industrias que matan y que merecerían cada una un desarrollo aparte : como la de bebidas alcohólicas, la del tabaco, la de narcóticos,  ilegales, la alimentaria  y la de agrotóxicos  . Todas estas industrias perjudican, directa e indirectamente, al medio ambiente y a la población mundial. En este contexto no se puede dejar de mencionar  las enormes ganancias que genera la industria de fórmulas infantiles. Una promoción absurda que hubiera evitado que millones de bebés hayan  muerto por una nutrición inadecuada cuando había un alimento adecuado tan cerca como en el pecho de sus madres.

Otro capitulo merece la industria farmacéutica que promociona sin escrúpulos  medicinas inútiles y peligrosas, y que frena de diversas maneras la promoción de otras formas de entender la salud que  evitan el uso innecesario de medicinas. Se destaca el uso de medicamentos ante emergencias o para salvar una vida  .

Tampoco se puede obviar la industria de armamento y equipamiento militar, cuyos intereses son opuestos a la salud ambiental y humana. Las mercancías que produce y promueve son pesadillas de muerte y destrucción, diseñadas específicamente para matar y mutilar. Además de la violencia física directa que las armas imponen a sus víctimas, la propia industria produce una violencia económica al desviar enormes sumas de dinero y otros recursos para salud y otros programas sociales. La industria armamentística promueve de manera cínica temor, desconfianza y conflictos mediante propaganda impresentable y presión activa sobre gobiernos de todo el mundo para que compren sus productos.

Aunque se han introducido códigos de conducta para las empresas, estos códigos no tienen ninguna fuerza. Las grandes industrias pueden ignorarlos y pasarse por alto los intentos de regulación. Sus poderosos grupos de influencia han promocionado el modelo de desarrollo amigo del mercado (pero no de las personas y el medio ambiente) estableciendo una corriente de libre comercio y debilitando las organizaciones de trabajadores.   Pero esto  no son abusos puntuales de unas pocas compañías infractoras. Son la norma. El problema no es simplemente el comportamiento de unos pocos individuos sin ningún tipo de ética, sino un sistema inmoral por naturaleza que conduce a que personas corrientes, de buena voluntad,  se limiten a «hacer su trabajo» o a «actuar velando por el interés de sus accionistas» y a tomar decisiones inmorales.

Como vemos e cuando se habla de industria el aspecto es variado y amplio. Y siempre el motivo es el lucro inmediato en desmedro de la salud y del ambiente. Al reconocer que el enfoque  principal de muchos países en desarrollo es “desarrollarse”, se  debería reconocer que el desarrollo se puede lograr en formas que  minimicen los efectos adversos en la salud y el medio ambiente.

Nos queda  claro que la lógica de producción y acumulación del capital constituyen  una amenaza para la humanidad al tiempo que caracteriza el problema fundamental del tiempo actual.

Pero los nuevos riesgos y  presiones generados por      las perspectivas de profundización de la desertización, por los  impactos  incendios forestales, inundaciones, aumento del nivel del mar, escasez de agua potable, aniquilación apresurada de la biodiversidad, falta de alimentos , tala indiscriminada de selvas tropicales y bosques nativos entre otros problemas son aspectos lo suficientemente graves como para que estemos en estado de alerta y no sean sistemáticamente ignorados ya que  afectarán , en gran medida, a los sectores más vulnerables y empobrecidos, por lo cual es urgente compatibilizar la producción con los costos sociales, ambientales y sanitarios..

Para ello es necesario sentar las bases para el desarrollo de  una economía subordinada a la política. Ello significa superar por completo el concepto de progreso asociado al crecimiento económico incesante e infinito, ante la realidad evidente, matemática, de que simplemente no es posible porque la naturaleza no es ilimitada.

Ante esto se debería considerar la supresión de la producción innecesaria.

La sustitución de los productos nocivos por otros más compatibles para el medio ambiente.

El diseño ecológico, es decir fabricar los artículos necesarios y no nocivos que permita obtener la misma prestación con un mínimo de consumo de materias primas o un mínimo de perjuicio para el medio ambiente y con una maximización del rendimiento;  o aplicar un decrecimiento del carbono en las modalidades de producción entre otras cosas.

El problema del mundo es la inexistencia de una humanidad consciente para lo cual tenemos que encontrar un nuevo modo de vida entre todos. Para lo cual requerimos construir un nuevo tipo de producción y reproducción que no es solamente económica sino que es también cultural, con la naturaleza y con los seres humanos.

Siguiendo la tendencia mundial de impulsar la responsabilidad social de los empresarios, cabe destacar que enla Argentinase encuentran distintas iniciativas al respecto.Sin desconocer los logros de las industrias que cumplen los requisitos previstos para un desarrollo a escala humana, sujeto a las reales necesidades de la gente, era preciso mencionar lo que no suma, lo que atenta contra el bien común.

En este contexto sirve rescatar el punto de vista de Fancois Mitterand, ex Presidente de Francia: “¿Vamos a permitir que el mundo se convierta en un mercado global sin ninguna otra ley que la de la jungla y sin ningún otro propósito que el de las máximas ganancias en el mínimo de tiempo?

La avaricia de las empresas frente a las necesidades humanas motiva la reflexión de Dinyar Godrej, New  Internationalist, en Mayo de 1995: La Riqueza, no la escasez, genera el hambre en el mundo 

Adela Alvarez- Humberto Nadal

Año 2012

 

 

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.