La violencia contra los niños – 4 de Junio

- Calendario Ambiental | Portada

4 de Junio, fecha para reflexionar sobre  un drama creciente: la problemática del maltrato y la violencia contra los niños

El 19 de agosto de 1982, en su período extraordinario de sesiones de emergencia sobre la cuestión de Palestina, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, consternada por el gran número de niños palestinos y libaneses inocentes víctimas de los actos de agresión de Israel, decidió conmemorar el 4 de junio de cada año el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de la Agresión, fecha destinada a sensibilizar y movilizar a la sociedad sobre las consecuencias del maltrato infantil.

Además, desde 2002 se adicionó un protocolo a la Convención de los Derechos de la Niñez de Naciones Unidas; el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niños relativo a la participación en los conflictos armados el cual prohíbe enrolar a niños y jóvenes menores de 18 años para utilizarlos en conflictos armados.

Revisando los hechos, este 4 de junio nos da una razón más para no silenciar las causas de la guerra permanente que sufre la infancia en el mundo y que afecta a millones de niños y niñas.

Quizás sirva para la reflexión algunos datos sobre la utilización de los niños en la guerra, una ecuación que cierra perfectamente en las mentes sombrías:

  • Los niños y adolescentes son reclutados por representar un potencial humano disponible, maleable y capaz de realizar diversas tareas en los frentes de combate sin medir riesgos. Por lo general, niños y adolescentes obedecen sin objetar, pueden ser empujados a cometer actos atroces y resultan más baratos que los adultos.
  • Alrededor de 20 millones de niños han tenido que huir de sus hogares debido a las guerras (Unicef).
  • En Afganistán, los niños y niñas que representan la mitad de los 21 millones de habitantes del país, han estado expuestos a la guerra y sus nefastas consecuencias en las últimas dos décadas. Ellos son las principales víctimas del hambre, las enfermedades, el analfabetismo, el trabajo forzado y el reclutamiento como soldados (Red por los Derechos de la Infancia en México).
  • En Palestina, los niños, cuando nacen, no son considerados seres individuales, sino que ante todo son palestinos, que forman parte de una historia y de una causa común y representan las esperanzas y sufrimiento de su pueblo. Tanto los niños palestinos como los israelíes, no tienen la oportunidad de elegir, tienen que asumir una situación que les viene dada. A ambos se les educa para combatir a su enemigo, que puede aparecer en cualquier momento.
  • En las áreas en conflicto, el condicionamiento social que idealiza la guerra enseña a los niños pequeños a reprimir la sensibilidad, a ser duros, a no tener miedo, a no llorar, a valorar la victoria por encima de todo.
  • Cientos de miles de niños se han visto forzados a presenciar actos de violencia o a participar en ellos. A muchos de ellos se les obliga a convertirse en esclavos sexuales, o a ser cocineros, sirvientes, mensajeros o espías.
  • La proliferación de armas pequeñas y ligeras de fácil manejo, tales como pistolas, revólveres, fusiles de asalto livianos, ametralladoras y granadas, permiten su utilización a niños y niñas de apenas 10 años.

Pero la niñez está expuesta a la violencia en diversos ámbitos. Partiendo de una sociedad regida por formas generalizadas de violencia que se ha ido naturalizando, donde las personas recurran a veces a ella para solucionar sus dificultades, los niños, sin estar en una instancia bélica, también son víctimas. inocentes de varios tipos de agresiones cotidianas.

El empeoramiento de las condiciones de vida, fruto de las sucesivas crisis que ha atravesado nuestra sociedad, ha generado  condiciones aptas para la proliferación de  las más terribles formas de maltrato hacia los niños. Pero sin estar en esas instancias existen múltiples maneras de dañar a un niño dentro del hogar de parte de sus padres o familiares de quienes espera recibir protección y afecto. El maltrato verbal y psicológico (humillación, ofensa, injuria, agravio, mortificación…) y el físico, en el que se usan desde las manos, las correas, los látigos y hasta cables eléctricos, están entre las formas más comunes de violencia en el ámbito familiar.

Toda esta violencia en contra de los menores se caracteriza por la impunidad e invisibilización de su problemática al perpetuarse dentro del ámbito privado familiar, amparado por  un prejuicio basado en la idea de la legitimidad del desigual trato hacia sus semejantes por la simple razón de que tienen menos años de edad. Esto erosiona lo más básico de la persona y genera profunda desconfianza en cualquier posibilidad de ser amado y valorado

No hay que olvidar tampoco el aumento de la violencia en las aulas de los propios niños y adolescentes hacia sus iguales, hacia sus profesores y viceversa.

Más allá de lo que hagan los organismos del Estado al respecto, erradicar la agresión contra los niños es, pura y llanamente, una exigencia ética. Como ciudadanos podemos actuar y  es un compromiso de todos proteger a los niños  de cualquier tipo de agresión, vejación y degradación.

No nos olvidemos que dar una ayuda a los otros es frecuentemente ayudarnos a nosotros mismos, por lo que  elevar el nivel de nuestra ética individual y tender una mano a ese niño que precisa una ayuda, quizá sea adecuado para una época en la que tantas armas, tantas agresiones, tantos dogmas y tantas injusticias es preciso desterrar.

 

Lic. Adela Álvarez – Humberto Nadal
Ecosalud
Tucumán- Argentina

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.