¿Se anima a dejar su auto? Día de la ciudad sin mi auto

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Entre los antecedentes de esta celebración podemos mencionar .la primera crisis energética, en 1974,  cuando diversos gobiernos nacionales, regionales y locales europeos desarrollaron la idea preocupados por el suministro de petróleo que conmocionó entonces a la opinión pública. Se trató, en general, de una mera prohibición del tráfico motorizado dominical, ya que  el transporte es el sector más dependiente del petróleo.

Todo tipo de vehículos sin motores de combustión hicieron las delicias de los reporteros gráficos, mientras que las poblaciones afectadas aprovechaban para recuperar el espacio perdido y aprender las ventajas colectivas de la desmotorización privada en unos auténticos días de fiesta. La experiencia duró tan poco como la crisis petrolífera.

En los 80 se volvió a proponer la celebración de jornadas sin coches, pero esta vez a partir de la iniciativa de las organizaciones ecologistas y de defensa de la bicicleta. El domingo 20 de septiembre de 1987 se celebró en toda Europa y con el patrocinio de la entonces Comunidad Europea una jornada sin coches. La última oleada de iniciativas surge en la recta final de los noventa y se dirige especialmente a las jornadas cruciales para el tráfico: los días laborables. Los promotores principales son las instituciones europeas y los gobiernos de varios países, aunque también existen aisladas pero valiosas aportaciones de movimientos sociales.

Se refleja así el cambio en el discurso dominante sobre la movilidad urbana; un cambio que se había venido produciendo desde el inicio de la década a través de diversos documentos oficiales, los cuales alertaban sobre los problemas ambientales del automóvil y sobre la necesidad de cambiar las políticas de tráfico en las ciudades.

De ese modo, tras el éxito de la convocatoria de 1999 en Francia e Italia, esla Comisión Europeala que apoya desde el año 2000 el día europeo «¡La ciudad, sin mi coche!», cada 22 de septiembre. Como la propia convocatoria del día sin coches de 1999 en Cataluña indicaba certeramente, el objetivo principal de este tipo de celebraciones es la auto-reflexión; es decir, la reflexión individual y colectiva sobre el uso del automóvil en la ciudad. Se trata por tanto de una propuesta pedagógica en el campo de la educación cívica y ambiental, cuyo propósito no puede ser otro que modificar la cultura del automóvil imperante. Es por ese carácter esencialmente cultural y didáctico por lo que las iniciativas actuales de las jornadas sin coche suscitan a la vez esperanzas y recelos.  Esperanzas, porque sin la modificación de las ideas dominantes en materia de movilidad no es posible ni siquiera la racionalización del abuso del vehículo privado. Pero recelos también porque no es de recibo hacer llamamientos a la conciencia de la gente sin simultanearlos con actuaciones que realmente restrinjan el tráfico de automóviles y estimulen los medios alternativos los restantes 364 días del año.

Hay una dependencia enorme con el auto y a veces es injustificada La producción de un automóvil de850 kilogramos requiere cerca de dos toneladas equivalentes de petróleo y numerosas materias primas y productos industriales, como acero, aluminio, caucho, pinturas, vidrio o plásticos. La elaboración y transformación de tales productos tiene un enorme coste ambiental, directo e indirecto. Basta pensar en las grandes hidroeléctricas destinadas a proporcionar la electricidad necesaria para la transformación de la bauxita en aluminio, un metal imprescindible para los automóviles, en las industrias siderúrgicas (la industria automovilística absorbe el 20% del acero), en los polos petroquímicos que producen los plásticos o las materias primas para su fabricación, o en las refinerías que producen la gasolina, el gasóleo y el asfalto para las carreteras. Pero debemos recatar que el crecimiento del parque automovilístico y del tráfico en nuestras ciudades ha provocado un gran impacto en el cambio climático por el gran consumo energético y una degradación de la calidad de vida de la población y de su medio ambiente: contaminación del aire, ruido, embotellamientos, accidentes, invasión del espacio de los peatones, etc… Existen medidas legales y soluciones tecnológicas para limitar todos estos impactos, pero no es suficiente: debemos cambiar nuestros comportamientos y costumbres.

La costumbre, no muy lejana, de movernos por la ciudad andando, dando un paseo, está desapareciendo, y no sólo por las mayores distancias. El tráfico se ha convertido en un gran problema de convivencia urbana. La movilidad urbana necesita cambios urgentes ante el gran deterioro de la calidad de vida de las personas, y  debe concretarse en medidas reales, que aumenten significativamente la concienciación y sensibilización pública, hacia comportamientos y actitudes que generen una movilidad sostenible y una mayor protección del medio ambiente.

Cabe recordar que “diariamente nuestros pulmones filtran 15 kilos de aire y si vivimos en una gran ciudad o próximos a una carretera, ese aire contendrá contaminantes emitidos por los automóviles, como el monóxido de carbono, los óxidos de nitrógeno, el dióxido de azufre, partículas, plomo y dicloro-1,2-etano, hidrocarburos, formaldehído, y contaminantes secundarios como el ozono y los peroxiacetilnitratos, algunos de ellos cancerígenos, y casi todos perjudiciales para la salud humana. El monóxido de carbono se combina 210 veces más rápidamente con la hemoglobina de la sangre que el oxígeno, formando la carboxihemoglobina, que impide la oxigenación de los tejidos” . José Santamarta para Ecoportal net

El 22 de septiembre tenemos la oportunidad de participar y  unirnos a un día dedicado a la movilidad sostenible. Estamos a favor de un uso racional del auto privado, contemplado dentro de un programa sustentable de transporte, junto con el transporte público de pasajeros, las bicicletas, (el medio de transporte más ecológico) con sus bici sendas y ciclo vías delimitadas y las garantías para el peatón.

Por lo que  no se pretende que no se use más, sino que en este día se pueda compartir el viaje y dar lugar a que la ciudad sea transitada por más bicicletas y otras formas de movilidad

A través de esta iniciativa se pretende aumentar una conciencia pública que lleve a fomentar el desarrollo de pautas de conducta que sean compatibles con una mejor movilidad urbana.

Lo que se persigue es plantear alternativas y resaltar los problemas de la movilidad en las ciudades, con el fin de mejorar la convivencia y la calidad de vida, siendo los objetivos específicos de la iniciativa:

  • Estimular un comportamiento ciudadano compatible con el desarrollo urbano sostenible, la prevención de emisión de gases de efecto invernadero y el consumo racional de los recursos energéticos.
  • Sensibilizar la conciencia ciudadana sobre los impactos ambientales del transporte y sus diferentes modos de uso.
  • Dar a la ciudadanía una oportunidad de usar medio de transporte alternativo al coche, utilizándolo nada más que en caso necesario; desplazarse en bicicletas, transportes públicos. Cabe destacar que el uso de la bicicleta, que  gana cada día nuevos adeptos, comienza a transformarse en una tendencia cultural importante en el mundo como opción de vida sana y activa pero también representa un avance hacia la autonomía energética y la sustentabilidad
  • Ofrecer a la población la posibilidad de redescubrir la ciudad, su gente y su patrimonio cultural, en un ambiente saludable y relajado.

Todas estas iniciativas pueden dar una oportunidad a las Autoridades locales para probar in situ nuevas normas de desplazarse (planes de transito urbano, vehículos ecológicos, zonas peatonales, ciclovías, etc.) y ejercitar una política de transportes, más acorde con los intereses de la mayoría de la población.

Este es un día en el que podemos sumar nuestra iniciativa personal,   por lo tanto la invitación queda hecha.

Adela Alvarez Humberto Nadal

Ecosalud Tucumán- Argentina

Año 2012

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