Día Mundial Sin Carne – 20 de Marzo

El Dia Mundial Sin Carne es un evento internacional promovido por FARM (Farm Animal Reform Movement), que ha crecido explosivamente desde su primera celebración en 1985, y es la campaña más grande del mundo para educar a las personas en las bondades de una dieta basada en los vegetales,  sin ingredientes de origen animales y cuyo objetivo es ayudar a las personas a involucrarse en una dieta libre de crueldad y sin violencia, exponiendo al público las bondades y beneficios de una dieta basada en vegetales, mientras se promueven alternativas a la carne y los lácteos

Diversas organizaciones de promoción de la salud, como la Sociedad Americana del Cáncer, el Instituto Nacional del Cáncer (EE.UU), la Universidad John Hopkins y la Asociación Americana del Corazón tienen sus propias campañas para promover el consumo de una dieta basada en vegetales.

Pero a su vez el deterioro del suelo amenaza la oferta mundial de alimentos, ya que muchos indicadores muestran que el mundo está entrando en una era de  seguridad alimentaria en declive.

Con el aumento de la población mundial estipulado en un 50% en 2030, nos enfrentamos a retos cada vez mayores para poder alimentarnos adecuadamente.

En muchos países, el mayor poder adquisitivo estimula el consumo de más alimentos de origen animal, a menudo a expensas de las personas más pobres que dependen de los suministros de granos ,cada vez más desviados para alimentar al ganado.

Al percibir que  el mundo está experimentando una sobrepoblación de animales de granja , reducir el uso de la tierra para la producción intensiva de carne también sería una forma muy efectiva de asegurar que las áreas silvestres se mantengan y se recompongan, ya que son áreas  cruciales para proporcionar la diversidad biológica, control de temperatura,  un almacén de dióxido de carbono, y puede ser la mejor manera de garantizar la seguridad alimentaria para toda la gente en el presente siglo. Con menos animales para alimentarse podría ser posible  reconstruir las reservas mundiales de granos, garantizando el abastecimiento confiable para el consumo humano directo en los países que enfrentan escasez de alimentos.

Ya que también es evidente  el aumento de la población humana de la Tierra, dos cosas son esenciales para nuestra supervivencia: recursos adecuados de alimentos y áreas silvestres intactas. Un cambio en la sociedad hacia dietas basadas en vegetales facilitaría estos problemas. Pero hacer que la gente cambie preciados hábitos alimenticios no será fácil. Aunque no es necesario  reducir el consumo de carne a cero, una reducción significativa puede ser necesaria.

Para alcanzar una reorientación nutricional son importantes dos herramientas: la educación y el control de precios. La educación es necesaria para promover una cocina vegetariana a base de plantas  tradicionales y alimentos locales, de producción orgánica y de estación como alternativas saludables a las que se basan en la carne. La gente necesita saber acerca de cómo los hábitos alimenticios centrado en la carne-puede poner en peligro las zonas de seguridad alimentaria, además de las ventajas adicionales para la salud humana, ya que numerosos estudios han señalado las ventajas de comidas vegetarianas en la prevención de la enfermedad cardíacas, cáncer y muchas otras enfermedades relacionadas con la dieta.

Cuanto más abajo comas de la cadena alimentaria, mejor es para el medio ambiente. Para aquellos que se preocupan por el calentamiento global, por la deforestación, por la desertificación, por la polución del aire y el agua, por la erosión de las tierras y por la destrucción de los bosques tropicales, una dieta basada en vegetales es la contribución personal más importante que se puede hacer para minimizar este tipo de desastres. Sin embargo, como esta es una propuesta que toca tantos intereses que no se la encara con la seriedad correspondiente.

Hay varias razones de porqué podría pasar esto. Una razón posible empieza en el primer «Día de la Tierra». Merrit Clifton, vegetariano de nacimiento, periodista por largo tiempo y editor de la revista Animal People, empezó su carrera como periodista ambiental a los 15 años cuando cubrió su primer Día de la Tierra en 1970. En aquel entonces el Día de la Tierra tenía el foco en un acercamiento a una forma de vida centrada en la ecología. Este concepto fue un desafío para Washington D.C., Wall Street y para las instituciones ambientalistas.

Merrit recuerda que todos los involucrados en establecer la agenda en 1970, estuvieron de acuerdo en los tres fundamentos básicos para cambiar el estilo de vida para llegar a tener un planeta más sano. Uno de los fundamentos, que todavía nos es familiar, era el de reciclaje. Otro era el de usar energía renovable. El tercero, y al que ya no se le presta importancia, era dejar de comer carnes.
El objetivo no era solamente el de limpiar el agua y el aire, sino también evitar la polución en primera instancia. Todos los científicos que hablaron eran ya vegetarianos, y todos puntualizaron que no hay acción individual que pueda hacer más por salvar el agua, los combustibles fósiles, las tierras y los bosques, que abandonar el consumo de carne.

Según Merrit «las organizaciones ambientales formadas alrededor del primer Día de la Tierra se olvidaron del componente humano al dejar de lado el vegetarianismo para buscar popularidad, buscaron atención política entablando relaciones con los cazadores/conservacionistas, y finalmente dejaron que éstos fijaran la agenda. 19 años después. En el décimo Día de la Tierra, el movimiento ecologista había sido tragado por los viejos come-carne contra los que se oponía en un principio. Omitiendo una franca oposición al hecho de comer carne, también han dejado en claro lo poco profundo de su postura ambientalista».

Merrit nos da otro ejemplo de este tipo de entregas. Un eminente científico ambientalista, el entomólogo Ron Stecker, argumentó en Octubre de 1970 cuando estaba tratando de salvar el nuevo centro de reciclado de la Universidad de San José, que lo mejor que podía hacer la gente para reducir la cantidad de basura era convertirse en vegetariana.

En lugar de defender una dieta basada en vegetales, las siguientes generaciones de voluntarios del centro de reciclaje difundían que para ahorrar agua se debían poner ladrillos en los tanques de agua sanitarios, lo cual no funcionaba muy bien ni ahorra tanta agua como el hecho de comer frutas, semillas, vegetales, raíces , legumbres y cereales en lugar de pollo frito.

Otra explicación para este descuido de los ecologistas es concerniente a la cobertura mediática en relación a los asuntos ambientales. Uno pensaría que en los asuntos que cubren el uso de pesticidas, el calentamiento global, etc, la prensa propondría el vegetarianismo como una opción para ayudar, pero no lo hacen. No se mencionan porque cuando un periodista, como Merrit, llama a las grandes organizaciones ambientales buscando una perspectiva bien informada, ninguna de ellas menciona el impacto abrumador de la producción de comestibles basados en carne.

Además, cada organización tiene sus propios mandatos, ya sea para salvar los bosques tropicales o reducir la contaminación de las aguas. Para lograr sus metas, necesitan tanto apoyo público como sea posible. Y piensan que abarcando el vegetarianismo limitarían drásticamente su mensaje, ya que una minoría de la población es vegetariana. Sin embargo, al no abarcar el vegetarianismo limitan su impacto, ya que los bosques tropicales son muchas veces talados para la cría de ganado destinado a los consumidores occidentales, y una porción muy importante de la contaminación del agua es debida a los residuos de los animales de cría y las bacterias, que paran en las aguas. A eso se suma el gasto energético, de gases de efecto invernadero en toda la cadena de producción. Es una acusación bastante fuerte, sin embargo, porqué no mencionar la dieta cuando se sugieren acciones para ayudar al respecto. Los cambios ambientales deben empezar al nivel de los consumidores, pero esto no puede ocurrir si no están informados.

Esto cobra rigurosa  actualidad frente a la crisis del clima, de los alimentos, del agua, de la energía y de valores. Si los grupos ecologistas apoyaran al vegetarianismo tanto como apoyan el consumo de carne los consejeros del sector cárnico y lácteo, entonces podríamos esperar un cambio verdadero en la forma de alimentación de la gente. Esto implicaría, a su vez, un mejoramiento importante en la salud personal y de nuestro planeta.

Entonces adherir a este Día Mundial Sin Carne es un imperativo Porque además de proteger el suelo, el agua y otras fuentes vitales para la sobrevivencia de nuestros hijos y sus hijos, salva animales de las jaulas, hacinamiento, maltrato, golpes, mutilaciones y una torturante vida y muerte.

Cada persona que adopta una dieta basada en vegetales, salva la vida de 95 animales sintientes cada año. En el período de su vida, una persona puede salvar a más de 6.000 animales, sólo haciéndose vegetariana.

Consideramos que poner el acento en este tema es   un paso más para la construcción de comunidades basadas en otras modalidades de producción y consumo, con otros estilos de vida, que sume a las medidas de adaptación que son urgentes.

Lic. Adela Alvarez – Humberto Nadal
Programa Educación Ambiental Ecosalud
Tucumán- Argentina

 

Páginas para consultar sobre dietas y objetivos del Día Mundial Sin Carne:

diasincarne.com

haztevegetariano.com

animanaturalis.org

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