Importante estudio de la ONU vincula productos químicos domésticos con enfermedades humanas

El documento titulado Evaluación Mundial del Estado de la Ciencia de los Disruptores Endocrinos – State of the Science of Endocrine Disrupting Chemicals (EDCs por sus siglas en inglés) explica lo que  millones de personas en todo el mundo, y miles de profesionales de la salud han advertido desde hace muchos años: sustancias químicas en los alimentos que comemos, el agua que bebemos y otros productos utilizados en los procesos industriales perjudican gravemente la salud humana y contaminan el medio ambiente ,lo que sugiere que la prohibición de los perturbadores endocrinos- sustancias químicas que pueden alterar la función hormonal de nuestro organismo- puede ser necesaria para proteger la salud de las generaciones futuras.

Hay dos hechos que son indiscutibles en lo que respecta a la salud humana. En primer lugar, a pesar de los grandes avances en la ciencia y la tecnología, los humanos son seres más enfermos hoy en día, tanto mental como físicamente si se compara con hace medio siglo. Peor aún, la incidencia de enfermedades anteriormente desconocidas o inexistentes ha crecido de manera exponencial debido a razones “inexplicables”.

En segundo lugar, aquellos con la responsabilidad ​​de velar por la seguridad de los procesos de producción y los productos que son producidos en masa para el consumo humano, han fallado al no apuntar los peligros y los efectos secundarios de miles de sustancias químicas utilizadas en la fabricación de productos industriales.

La razón del fracaso para proteger adecuadamente la salud humana y el medio ambiente de los productos químicos tóxicos es variable, y tiene que ser investigado caso por caso, pero en general ocurrió ya sea por falta de conocimiento o porque quienes debían cuidar de nuestra seguridad alimenticia pasaron por alto evidencia clara de que ciertos productos químicos representaban una amenaza directa para la humanidad y el medio ambiente  prevaleciendo muchas veces factores económicos.

Lamentablemente, en el informe la OMS comienza por restar importancia al papel de los productos químicos industriales en la aparición exponencial de enfermedades en humanos y menciona como conclusión final del estudio que “si bien es evidente que ciertos productos químicos ambientales pueden interferir con los procesos normales hormonales, hay pocas pruebas de que la salud humana se ha visto negativamente afectada por la exposición a esas sustancias químicas”.

Como muchas otras organizaciones mundiales que no rinden cuentas a nadie, por mucho tiempo la OMS se negó a estudiar la evidencia recopilada de manera independiente que mostró el estado preocupante de la intoxicación de los seres humanos y el medio ambiente debido a la producción y consumo de productos supuestamente alimenticios. Aún peor, la OMS siempre negó que esos ingredientes químicos fueran responsables de enfermedades anteriormente desconocidas.

Tomó 16 años para que la OMS aceptara y pusiera en práctica el asesoramiento prestado por varios grupos de salud sobre el grave problema en la manufactura de los alimentos, así como la manera en que productos químicos tóxicos son utilizados en la producción de los alimentos que son ingeridos por billones de personas en todo el mundo.

En 1997, el Foro Intergubernamental sobre Seguridad Química y los Líderes Amientales que estudian los disruptores endocrinos (CDE), el Programa Internacional sobre Seguridad Química (IPCS), un programa conjunto de la OMS, el PNUMA y la Organización Internacional del Trabajo, iniciaron la preparación del informe publicado en 2013.

Junto con su conclusión general de que el panel de científicos no encontró suficientes pruebas de que los químicos tóxicos son responsables por la ola de enfermedades en humanos y animales –a pesar de toda la evidencia que existe– el informe de la OMS destaca un poco más de una docena de señales de que los seres humanos, los animales y el medio ambiente en su conjunto pueden estar experimentando las consecuencias de una intoxicación sistemática.

El informe de la Organización Mundial de la Salud destaca unos 800 productos químicos que se han confirmado o que son sospechosos de interferir con los receptores de hormonas, la síntesis hormonal o la conversión, y que sólo una pequeña cantidad de estos químicos han sido adecuadamente estudiada para determinar sus efectos negativos sobre los organismos. Es decirLa gran mayoría de los productos químicos de uso comercial actual no se han evaluado en absoluto”, admite el estudio.

El informe encontró que enfermedades y trastornos endocrinos van en aumento, especialmente en los hombres jóvenes. Se relata que en algunos países, hasta el 40% de los hombres jóvenes muestran baja calidad del semen, lo que se traduce en la imposibilidad de tener hijos. Además de la infertilidad, el informe llama la atención sobre la incidencia de malformaciones genitales, resultados adversos en los embarazos, trastornos neuroconductuales asociados con trastorno de tiroides, ADD (Trastorno por Déficit de Atención)  / ADHD (Déficit de atención con Hiperactividad), descenso testicular o criptorquidia,  un incremento inexplicable en los cánceres relacionados con el sistema endocrino, que incluyen mama, endometrio, ovario, próstata, testículos y tiroides, desarrollo prematuro de los senos en las niñas y la prevalencia de la obesidad y la diabetes tipo 2, que aumentó exponencialmente en todo el mundo durante los últimos 40 años .

Si tenemos en cuenta que estamos expuestos continuamente a éstas sustancias a través de objetos de uso diario como plásticos alimentarios, plaguicidas, perfumes, cremas, geles, utensilios antiadherentes, ropa y utensilios con repelentes del agua, etc, podemos darnos cuenta de que la exposición crónica a bajas concentraciones es un asunto que ciertamente reclama más investigación, leyes específicas y aplicación del principio de precaución. En el informe se detalla que los productos químicos como el DDT, los PCBs, dietilestilbestrol (DES) y éteres de difenilo polibromado (PBDE), de uso frecuente en los pesticidas y herbicidas, o para controlar la reproducción de plagas, son los culpables del cáncer de mama, cáncer de próstata, y del no desarrollo de los testículos en humanos.

Entre los disruptores endocrinos más comúnmente utilizados son el bisfenol- A(BPA por sus siglas en ingles), Bisfenol-S (BPS) ftalatos y plaguicidas agrícolas.

Bisfenol A

El BPA es uno de los químicos con más alto volumen de producción en el mundo y es ampliamente utilizado en la producción de: Botellas de plástico de agua- Botellas de plástico para envasar la leche- Placas de plástico para microondas,  utensilios de cocina y para hornear- Selladores dentales-Alimentos enlatados y latas de gaseosas (la mayoría tienen recubrimiento de plástico en los envases)Juguetes para bebés, mamaderas , chupetes y tazas de entrenamiento.

Cabe mencionar  que muchos fabricantes han sustituido simplemente el BPA con bisfenol-S (BPS), un producto químico con la misma toxicidad. Los estudios muestran que el BPS está apareciendo en las concentraciones de orina de los humanos a niveles similares de BPA – una indicación de que los fabricantes están simplemente cambiando el uno por el otro, mientras que aún continúan comercializando sus productos como “libres de BPA.” Un estudio hecho en el 20124 descubrió que  el 81 por ciento de las personas que fueron evaluadas en los Estados Unidos y otros siete de países asiáticos tuvieron BPS en la orina.

Un estudio aún más reciente ha levantado la alarma sobre los BPS, al mostrar actividad estrogénica química comparada al estradiol – el estrógeno humano más potente. También se encontró que es capaz de aumentar la señalización celular mediada por el estradiol, convirtiéndolo en un disruptor endocrino particularmente potente. Además, el estudio mostró que el BPS puede inducir la apoptosis (muerte celular) e interferir con la secreción celular de la prolactina (PRL por sus siglas en ingles)-una hormona que regula cientos de funciones biológicas, incluyendo el metabolismo, la reproducción y la lactancia.

La Unión Europea ya ha prohibido el uso de BPA en mamaderas y hay organizaciones que piden que se prohiba su uso también en plásticos alimentarios.

La Asamblea Nacional en  Francia da un paso concreto al prohibir el 12 de Octubre de 2012 el uso del bisfenol A en cualquier producto alimenticio. La prohibición entrará en vigor, para todos los envases alimentarios, el 1 de enero de 2014, excepto para los envases alimentarios destinados a niños menores de tres años: en ese caso la prohibición rige desde el 1 de enero de 2013. El parlamento francés se ha basado en un informe reciente de ANSES,la Agencia Nacionalde Seguridad Sanitaria de la alimentación, el medio ambiente y el trabajo

Ftalatos

Otro producto químico utilizado en la fabricación de plásticos es el ftalato, que hace que los plásticos sean como el cloruro de polivinilo, (PVC por sus siglas en inglés) más flexible y más  resistente. También hasta la fecha, es uno de los disruptores endocrinos más penetrantes. Estos productos químicos se están asociando cada vez más con los cambios en el desarrollo del cerebro masculino, así como con defectos en los genitales, anomalías metabólicas y testosterona reducida en bebés y adultos. Los ftalatos son encontrados en:

Paquetes de alimentos procesados-     Lubricantes y adhesivos-Mangueras- Detergentes Impermeables- Productos de belleza como esmalte de uñas, spray para el cabello, champú, desodorantes y perfumes- Cortinas para la bañera-            Productos cosméticos- Pisos de vinil  y recubrimiento de paredes- Juguetes.

La evaluación de los disruptores endocrinos aclara que gran parte del daño causado por los productos químicos tóxicos ocurre durante el embarazo o temprano en la vida humana. “Numerosos estudios de laboratorio apoyan la idea de que la exposición a sustancias químicas contribuyen a los trastornos endocrinos en los seres humanos y la vida silvestre”.

De esto se deduce que el eslabón débil se manifiesa en las “exposiciones durante el desarrollo pueden causar cambios que, aunque no es evidente que se transformen en defectos de nacimiento, pueden inducir trastornos permanentes que conduzcan a una mayor incidencia de enfermedades durante toda la vida.

Estos descubrimientos sobre el daño causado por los disruptores endocrinos en los animales tienen un impacto en la práctica actual en los ensayos toxicológicos y de detección. En lugar de solamente estudiar los efectos de la exposición en la edad adulta, los efectos de la exposición durante etapas sensibles en el desarrollo fetal, la vida perinatal, la niñez y la pubertad requieren un examen cuidadoso.

El informe de la OMS reconoce abiertamente que las organizaciones que se supone deben estar alerta sobre los efectos adversos de los venenos utilizados en el proceso de fabricación industrial han fracasado una y otra vez. “Ha habido un fracaso al abordar y estudiar adecuadamente las causas de las enfermedades y trastornos endocrinas.

Sabemos que los seres humanos y animales son expuestos de forma simultánea a muchos EDCs, por lo que la medición de la relación entre la exposición a mezclas de EDCs y la aparición de enfermedades o disfunciones es fisiológicamente más relevante. Además, es probable que la exposición a un solo EDC puede causar síndromes o enfermedades múltiples, un área que no ha sido suficientemente estudiado,” dice el reporte.

Lo lamentable es el desinterés de parte de los grandes conglomerados farmacéuticos que llevan a cabo sus propios estudios con el único propósito de demostrar si un producto es eficaz, pero no para determinar su seguridad o los efectos adversos a largo plazo en los seres humanos. Lo mismo es cierto para las empresas como Monsanto, DuPont, Syngenta y otros que se jactan de sus descubrimientos tecnológicos a pesar de que muchas de las pruebas independientes demuestran, más allá de toda duda razonable que, sus organismos genéticamente modificados, herbicidas y pesticidas están matando a gente de todo el mundo.

A pesar de la creciente evidencia presentada en su propio estudio, la incidencia de enfermedad en los últimos 50 años y las tendencias de crecimiento que muestran cómo los EDCs están cada vez más involucrados en la causa de los efectos adversos sobre las poblaciones humanas, la OMS aún limita la relación entre los EDCs y las enfermedades a una cuestión de asociación, en vez de ir más allá y decir que es una cuestión de causa y efecto.

Pero la OMS sigue sin reconocer lo que muchos estudios han determinado: que los efectos adversos de la exposición temprana y continua a productos químicos tóxicos sólo se detectan tarde en la vida. Estos efectos, como se ha explicado antes, son usualmente mal diagnosticados por la mayoría de los médicos, que por lo general dicen a sus pacientes que el origen de su enfermedad es aún desconocido y que no hay manera de tratar las causas; sólo los síntomas. En este punto, los pacientes son básicamente condenados a tomar medicamentos farmacéuticas por el resto de sus vidas, los que eventualmente terminan enfermándolos aún más, ya que ellos tienen su propia lista de efectos adversos.

Por lo tanto, la perspectiva del estado de salud de las personas hoy en día es igual de malo en dos frentes diferentes. La gente se enferma y usualmente muere como consecuencia de la prolongada exposición a  productos químicos tóxicos utilizados en el proceso de producción de alimentos o en la comida en sí, o se enferman y mueren al intentar “curar” sus enfermedades con productos farmacéuticos industrializados cuyos propios efectos secundarios son tan mortales como los de los productos químicos de los cuales la gente está tratando de deshacerse. De cualquier manera, las personas mueren de forma lenta y dolorosa.

¿Qué podemos hacer?

El precio por la inactividad y la falta de regulación y eliminación de estas toxinas perniciosas de nuestra vida será un precio duradero de salud, ambiental y económico.

Esperar 10 o 20 años para ver el resultado de pruebas a largo plazo no es algo que mucha gente puede permitirse en estos momentos, si bien  eso no significa que esos estudios no se deben hacer. Pero una solución más inmediata implica que la gente necesita encontrar soluciones por sí mismos.

Ahora que la Organización Mundial de la Salud finalmente confesó que no han hecho su trabajo para proteger a las personas de los efectos adversos de sustancias peligrosas, sino todo lo contrario, debemos entender que nuestra salud y nutrición es nuestra responsabilidad. Invertiríamos mejor el tiempo centrándonos en el entorno inmediato, nuestra casa y  todos los productos que usamos o con los que tenemos contacto regularmente. Y si debido a la propagación de estos compuestos en objetos y productos que usamos en el día a día, no se puede evitar la exposición , sí disminuirla en lo posible . Aunque lo óptimo sería la eliminación de ellos porque puede ayudar a reducir la carga tóxica, y por lo tanto disminuir el riesgo de problemas de salud inducidos por productos químicos.

 

Humberto Nadal-Adela Alvarez

Ecosalud- Tucumán

Abril de 2013

Fuentes:

http://www.osman.es/noticia/837

http://espanol.mercola.com/boletin-de-salud/exposicion-a-productos-quimicos-en-el-hogar.aspx?e_cid=20130404_ESPANL_art_2&utm_source=espanl&utm_medium=email&utm_content=art2&utm_campaign=20130404

http://www.istas.net/web/abretexto.asp?idtexto=3588

http://chemtrailsevilla.wordpress.com/2013/02/10/francia-prohibe-el-bisfenol-a-en-cualquier-envase-alimentario-cuando-en-espana/#more-8651

http://chemtrailsevilla.wordpress.com/category/1/salud/

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